volver a Discografía
 

Clara
El invento
Está de más decir adiós
Vaya con la vida
Tú me sonríes
Hay que vivir
Canción para una depresión
Rodando rodando
El extranjero
Dama de una noche

 
 
El extranjero
 
 

Dichoso tú, naranjo iluminado,
que Dios te ha dado
certidumbre en los pies,
y sabes que no has sufrido
sino al amparo de un paisaje conocido,
y consideras tuyo todo cuanto ves.

Oye la campana que se anima con el viento;
ella puede volar
pero no dejar bajo la tierra sedimento,
no tendrá raíces,
sólo cicatrices
en su repicar.

Yo sólo soy de mi niñez, y se la dieron
al país de las crisálidas viajeras
sobre pájaros en flor, que no supieron
de raíz ni de fronteras.

Soy ciudadano de una patria inadvertida,
del camino y no la tierra soy granjero,
dando tumbos voy y vengo por la vida,
cada vez más extranjero.

Dichoso tú, naranjo enardecido,
que me has parido
y me has visto crecer
a ratos por los marjales,
y no sabías que ya no éramos iguales,
que el autocar nos alejaba sin querer.

Antes que tu sombra perfumada me pregunte
si me voy a quedar,
déjate cantar por mi guitarra transeúnte,
no me pidas nada,
dame tu posada
y hazme caminar.

Yo sólo soy de mi niñez, y se la dieron
al país de las crisálidas viajeras
sobre pájaros en flor, que no supieron
de raíz ni de fronteras.

Soy ciudadano de una patria inadvertida,
del camino y no la tierra soy granjero,
dando tumbos voy y vengo por la vida,
cada vez más extranjero.